Claudia Fernández

marzo 23, 2016

Mujeres privilegiadas

Blog

A veces caigo en la trampa de olvidarme de que en realidad soy una mujer privilegiada, que he podido estudiar, desarrollarme, tener mi familia, tomar mis propias decisiones de vida y emprender con éxito y de que no es una regla que las oportunidades estén y sean alcanzables y que  muchas mujeres pierden la vida buscando ese privilegio.

González Iñarritú, el famoso director de cine dijo en su discurso de aceptación de los Oscars “… make sure for once and forever that the color of the skin become as irrelevant as the length of our hair.”

Y me gustó y pensé que es igual con el género, la religión, el origen y tantas otras cosas más que se usan para discriminar, someter o limitar el desarrollo de las personas.

Repasando lecturas y experiencias, me pareció interesante abordar el tema de la desigualdad de género desde la trampa de quienes no la sufren tanto, al menos no tan profundamente o no tan obviamente.

En Manentia, la tercera parte de las personas somos mujeres, casi un estándar en nuestra industria. La mitad de ellas somos líderes de equipo o gerentes, lo que representa la mitad de los líderes y gerentes de la empresa. Ahí sí estamos bien. Sin embargo, como dice Joa, Analista Funcional en Manentia, a veces parece que…dentro del rubro (TI) hay roles que son característicos de hombres, por ejemplo un arquitecto de sistemas, administrador de redes, líderes técnicos. No es que la inserción laboral no sea buena, es que pienso que hay roles que están encajonados por género…y agrega que dentro de Manentia tenemos solo una programadora.

Yo crecí y me desarrollé en un entorno con pocas limitaciones de género, y las que se presentaron fueron superables y las utilicé para mi desarrollo. En el entorno que conozco de mujeres en tecnología, muchas cuentan una realidad similar.

Esto es genial, pero lejos está de ser la generalidad de la situación de la mujer en el mundo.

Algunos datos:

  • En promedio las mujeres ganan por igual trabajo el 77% de lo que ganan los hombres.
  • En promedio solo el 22% de los parlamentarios de cada país son mujeres en Uruguay estamos un poquito mejor gracias a una ley de cuotas que se usó en mi opinión muy pobremente, llenando las listas de suplentes mujeres.
  • El 70% de las mujeres del mundo sufre de violencia de género en algún momento de sus vidas.
  •  Las mujeres entre 15 y 44 años tienen un riesgo mayor de ser víctimas de violación o violencia doméstica que de sufrir cáncer, accidentes de tránsito, malaria y guerra.
  •  80% de las víctimas del tráfico de personas, son mujeres y niñas
  •  Menos del 5% de los CEOs de las empresas de la lista S&P 500, son mujeres

Algunos datos más: la mutilación de los genitales femeninos, el tráfico de personas, la violencia en universidades, trabajos y familias, ocurre en la mayoría de los países del mundo, incluso en los desarrollados, algunos con cifras difíciles de asimilar.

La trampa en la que caemos a veces es creer que como nuestras experiencias han diferido estas terribles realidades, esas realidades son situaciones excepcionales y lejanas, en las cuales poco podemos influir y que en nuestra cercanía no hay nada en lo que podamos colaborar a mejorar la equidad.

Tomar partido y acción, desde el lugar y las posibilidades, es trabajar por una sociedad de oportunidades y crecimiento para todas las personas. Y para que esto ocurra pienso que las mujeres tenemos que estar y preocuparnos por todos los ámbitos de desarrollo, para poner sobre la mesa los temas que nos involucra e interesa a todas las personas, con sus diferencias y matices y que entonces podamos tener una sociedad de desarrollo y bienestar.

Por último, a la igualdad de oportunidades agrego algo que para mí es tan importante como lo anterior y que muchas veces veo en mi entorno, y es el respeto a las decisiones de vida. Y en esto lamentablemente también las mujeres colaboramos con la discriminación. Y me refiero a poder decidir qué hacer con nuestras vidas sin justificaciones ni discriminaciones: si somos profesionales o amas de casa, emprendedoras o empleadas o varias de ellas, casadas o solteras, con o sin hijos, parecería que siempre estamos fallando con alguna parte de algún “mandato” que debemos cumplir y que a veces nosotras mismas nos imponemos, o siendo o haciendo demasiado poco para las expectativas ajenas.

Angélica, parte de Manentia, nota “.. No es mentira que aún seguimos viviendo en un mundo donde los hombres asumen los roles más protagónicos; pero creo que al final lo importante está en abrir espacios para que las mujeres tengamos oportunidad de demostrar que podemos llevar a cabo tareas muy demandantes, sin dejar de ser femeninas o asumir un rol familiar”.

En Manentia cada una de las mujeres está en el puesto que ha ganado por mérito y no por género. Y eso a veces me hace caer en la trampa también.

Coincido con una reflexión de Romina, nuestra COO:Hace poco volví a leer esta frase que me parece muy atinada:Si una mujer entra en el círculo de decisión de la empresa, cambia la mujer; si entran muchas mujeres, cambia la empresa.

Creo que la gran diferencia entre Manentia y otras empresas no es que haya mujeres formando parte de la planilla sino que haya mujeres con poder de decisión, sin ese rol es inevitable el techo de cristal y el filtro inconsciente en las contrataciones”.

Y Claudia acota “…En Manentia esto se vive un poco diferente al resto de las empresas, ya que el número de mujeres con poder de mando es igualitaria al de hombres, esto genera no solo una sinergia diferente sino que también se obtiene el mejor de los resultados posible.”

Creo que estas instancias de reflexión y difusión son buenas y ayudan a que conozcamos más de lo que le pasa a la mitad de la población mundial y disipar con la voz la crueldad del anonimato o la indiferencia hacia muchas mujeres que sufren solo por ser mujer.

Valentina es nuestra community manager y quién entrevistó a las chicas en Manentia, entre ellas, y que cito: Romina Campos COO, Claudia Lena líder QA, Angélica Silva recepcionista, Joana Miller analista funcional. Gracias a ellas por compartir sus visiones.

 

Comparto con ustedes algunos enlaces a organizaciones que trabajan para que estas diferencias lleguen a su fin:

 

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